Sostenibilidad como indicador de competitividad urbana: Mauricio Cueva Sada

Facebook
Twitter
Pinterest
Sostenibilidad como indicador de competitividad urbana: Mauricio Cueva Sada.
Sostenibilidad como indicador de competitividad urbana: Mauricio Cueva Sada

El sector de la construcción atraviesa una transformación en la que el éxito de un proyecto se mide por la eficiencia en el uso de los recursos y la sostenibilidad, más que por el nivel de inversión o la entrega de las obras. De acuerdo con Mauricio Cueva Sada, director general de la inmobiliaria Trevalde, este cambio obliga a replantear la manera en que se diseñan y desarrollan viviendas o complejos inmobiliarios.

El cambio en esta industria responde a un escenario en el que las ciudades concentran cada vez una mayor proporción de la población y, al mismo tiempo, enfrentan una disponibilidad limitada de recursos naturales.

Las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indican que cerca del 68% de la población mundial vivirá en ciudades hacia 2050. El crecimiento urbano implicará una presión adicional sobre servicios como el agua y la energía. Además de incrementar la demanda de vivienda e infraestructura capaces de responder a las necesidades de una población creciente.

En México, esta situación cobra especial relevancia debido al crecimiento de diversas zonas industriales. Regiones como el norte del país y el Bajío enfrentan el desafío de acompañar la expansión económica con una mayor capacidad para asegurar recursos estratégicos, entre ellos el agua y la energía.

Mauricio Cueva Sada apuesta por una nueva visión inmobiliaria

Mauricio Cueva Sada considera que la innovación debe convertirse en un componente central de los nuevos desarrollos inmobiliarios. Por ello, desde Trevalde esta visión se refleja en la búsqueda de proyectos que no se limiten a ofrecer espacios habitacionales, sino que generen una relación más estrecha con el entorno.

Bajo esta perspectiva, surgió una alianza con ONTO para desarrollar una serie de inmuebles orientados a integrar hospitalidad, diseño y experiencias vinculadas a los espacios en los que se ubican.

La apuesta parte de la premisa de que “la innovación en la construcción no consiste en reemplazar los modelos existentes, sino en optimizarlos”. Para ello, factores como la ingeniería estructural, la planeación urbana y el respeto por las características del entorno adquieren un papel relevante.

El Banco Mundial estima que cada dólar destinado a infraestructura resiliente puede generar hasta cuatro dólares en beneficios, principalmente por la reducción de las pérdidas económicas, de los gastos de reconstrucción y de las afectaciones a las actividades productivas.

En este contexto, las edificaciones de Trevalde incorporan soluciones basadas en la naturaleza y criterios de resiliencia desde las primeras etapas de un proyecto, lo que puede contribuir a reducir los riesgos asociados a fenómenos climáticos y a disminuir los costos derivados de daños o interrupciones.

La capacidad para anticipar riesgos, aprovechar mejor los recursos disponibles y desarrollar infraestructura preparada para condiciones cada vez más complejas será uno de los principales factores que determinarán la competitividad de los proyectos inmobiliarios y urbanos en los próximos años.

Noticias Relacionadas