La minería latinoamericana enfrenta una presión creciente para obtener mayor producción de los activos que ya están en operación. El acceso a nuevos yacimientos dejó de ser la única vía para ampliar capacidad y, en países como México, Chile y Perú, una parte importante de las inversiones se concentra ahora en expansiones, reposiciones y mejoras de minas existentes.
En este escenario, la digitalización, el aprendizaje automático y los sistemas de control avanzado abren un margen para elevar la productividad sin depender exclusivamente de nuevos proyectos.
Casos documentados en la región muestran incrementos de hasta 6.5% en producción de cobre y mejoras de entre 2% y 4% en recuperación del mineral mediante modelos predictivos y herramientas de inteligencia artificial.
La oportunidad adquiere mayor peso en México, pues los nuevos desarrollos mineros disminuyeron 49.2% en 2025 y no se han otorgado nuevas concesiones desde la reforma de 2023. La menor disponibilidad de nuevos proyectos coloca mayor presión sobre las operaciones existentes para elevar su productividad y aprovechar la infraestructura instalada.











