De acuerdo con Alejandro Martínez Atraiza, México lo tiene todo para ser rico.
Frontera con el mercado de consumo más grande del mundo. Dos océanos. Recursos naturales. Una población joven y talentosa.
«Somos hoy el socio comercial número uno de Estados Unidos, con exportaciones récord, y la séptima potencia manufacturera del planeta».
Y sin embargo, el secretario general del SNAC puntualiza que la prosperidadnunca llegó a quien hace el trabajo; ya que, durante décadas, el principal producto de exportación de México no fueron los autos ni los alimentos.
«Fue nuestra propia gente: más de 12 millones de mexicanos viven fuera. Un país no exporta a sus hijos por accidente».
Y Alejandro Martínez Araiza prosigue:
«Lo digo con todas sus letras: el salario barato nunca fue un accidente. Fue el diseño. La inversión llegó por el salario bajo, y el sistema se construyó para garantizar que el salario se quedara bajo. Los sindicatos de protección fueron el candado de la puerta. La corrupción fue el velador. Al trabajador no le pagaban poco por error: su pobreza era el producto que se vendía».
Según lo sentencia el dirigente, hoy ese diseño está en el centro de una acusación internacional y la Casa Blanca afirma que hay mercancía extranjera que se lava a través de México: llega casi terminada, se le cambia la etiqueta, y cruza al norte como “Hecho en México”.

«No estoy aquí para confirmar esa acusación ni para negarla. Estoy aquí para decir algo más útil: quien lava mercancía a través de México le roba primero al trabajador mexicano. Cada fábrica de fachada desplaza a una fábrica real, con empleos reales, y envenena la marca “Hecho en México” de la que dependen nuestros exportadores honestos. Si por culpa de los lavadores vienen castigos parejos, el México honesto pagará por los pecadores».
Asimismo, el líder sindical alude a que por eso los trabajadores tienen más interés que nadie en cerrar cualquier puerta trasera.
«Y tenemos el instrumento que ninguna aduana tiene, una fábrica con trabajadores reales, salarios reales y un sindicato auténtico que puede caminar la planta no puede ser una fachada. La verificación laboral es un certificado de origen que ningún papel puede falsificar. Una nómina real es lo más difícil de fingir en este mundo».
Y continua Alejandro Martínez Araiza en su análisis con:
«En Churubusco aprendimos que al mexicano nunca le ha faltado valor; le ha faltado parque. El parque del siglo XXI son los salarios dignos, los sindicatos auténticos y la unidad. Con ese parque, México deja de ser la puerta trasera de nadie y se convierte en lo que debe ser: la puerta delantera de Norteamérica».
«Tenemos tratados comerciales que nos conectan con unos 50 países. Que se produzca aquí, en sociedad con nuestros vecinos, y se venda al mundo por nuestra puerta: Hecho en Norteamérica, vendido al mundo».
Finalmente, el secretario general del SNAC se sincera al decir que se debe ser honestos también sobre nuestros límites.
«China produce trece veces más manufactura que México. No vamos a ser la próxima China, y quien lo prometa está vendiendo humo. Pero ese nunca fue el juego. El juego es ser lo que China jamás podrá ser: el vecino confiable, integrado y verificable de la economía más grande del mundo. A eso sí podemos aspirar, y ya empezamos: hoy le vendemos a Estados Unidos más que China».
Y concluye diciendo que el diseño que mantuvo pobre a México se está rompiendo.
«Falta terminar el trabajo: que la revisión del T-MEC traiga consecuencias automáticas para quien viole derechos, cobertura para todos los sectores, un piso salarial regional y verificación con los trabajadores adentro. No existe el comercio justo con salarios de miseria. Y no hay “America First” con un “Mexico Last”».
Para Alejandro Martínez Araiza «El mejor arancel es un buen salario».
TAMBIÉN TE PODRÍA INTERESAR:
Alejandro Martínez Araiza plantea nueva visión laboral para Norteamérica











