Nesim Issa Tafich, director de Grupo SIMSA, advierte que convertir el interés empresarial en la Región Centro de Coahuila requiere parques industriales y hospedaje listos para operar; la continuidad en infraestructura es decisiva.
La Región Centro de Coahuila registra signos de recuperación industrial tras años de retroceso ligados al deterioro de su principal complejo siderúrgico. El avance de proyectos de hospedaje y parques industriales y el interés de firmas nacionales y extranjeras, dibujan un panorama con potencial, pero condicionado por la disponibilidad inmediata de infraestructura productiva.
“Esta región tiene activos que siguen siendo competitivos: ubicación, tradición industrial y capital humano con oficio”, afirmó Nesim Issa Tafich, director de Grupo SIMSA. La observación apunta al valor estructural de la zona, aunque Tafich aclara la trampa que puede anular ese valor: «Pero el interés de las empresas se diluye si no existen espacios listos para producir. La infraestructura industrial es la condición que convierte la intención en inversión y el anuncio en empleo».
Sin naves disponibles, conectividad efectiva y servicios básicos, los acercamientos mercantiles pueden quedarse en gestos.
Los corredores que capitalizaron el nearshoring combinaron inventario de naves, logística y servicios para un arranque inmediato. En la laguna coahuilense, desarrolladores y cámaras empresariales reportan un incremento de contactos con grupos inversores, atraídos por la ubicación y la mano de obra calificada, pero advierten que la región aún compite con el Bajío y otras áreas de Coahuila que hoy concentran anuncios y facilidades ya habilitadas.
Nesim Issa Tafich enfatiza que la acción no puede limitarse a ciclos: “Cuando se interrumpe la inversión en parques y hospedaje industrial, la región pierde competitividad y venta del radar de las cadenas productivas que se están reconfigurando”, advirtió.
Su diagnóstico pone el foco en la continuidad de la inversión pública y privada en infraestructura como mecanismo para sostener la atracción de proyectos a lo largo del tiempo y evitar depender de anuncios aislados.
El empresario también subraya la importancia de certidumbre: “Hoy, las empresas no solo buscan suelo y naves; buscan reglas claras y condiciones para operar con previsibilidad durante varios años”. En paralelo, reclama diversificar la base productiva: «La región no puede volver a depender de un solo ancla. Su resiliencia futura pasa por atraer nuevos jugadores, ampliar su base industrial y construir un ecosistema más diverso».
El optimismo es, por tanto, pragmático: oportunidades hay, pero su concreción dependerá de parques listos, normativas estables y de la continuidad estratégica.
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