A unos meses de que la Ciudad de México sea sede de una Copa del Mundo, el mercado inmobiliario comienza a reflejar los primeros efectos de uno de los eventos más relevantes a nivel global.
Más allá del entusiasmo deportivo, el Mundial de 2026 perfila una coyuntura clave para el sector vivienda: un incremento en la demanda temporal, presión sobre la oferta hotelera y nuevas oportunidades para modelos de renta de corta estancia, especialmente en zonas con alta conectividad y vocación turística.
El binomio turismo–inversión cobra fuerza
La llegada masiva de visitantes no solo detonará la ocupación en el corto plazo, sino que también podría traducirse en incrementos de plusvalía en corredores estratégicos de la capital.
De acuerdo con especialistas del sector, la capital enfrentará el evento con una capacidad hotelera limitada frente al volumen esperado de visitantes. Se estima que millones de personas llegarán a México durante el torneo, lo que generará una demanda extraordinaria en hospedaje durante un periodo concentrado de entre tres y cuatro semanas.
Fuente: emprendedor.com











