La modernización del sistema eléctrico, la digitalización industrial y la Industria 4.0 en México se han convertido en un componente estratégico para sostener la transformación productiva, en un contexto donde la automatización, el uso intensivo de datos en tiempo real y la interconectividad demandan mayor confiabilidad y flexibilidad energética.
Durante los últimos dos años, el país ha impulsado una renovación estructural, la infraestructura eléctrica y la competitividad industrial, con impactos directos en la operación de plantas manufactureras, la adopción de tecnologías digitales y el desempeño del sector productivo.
La Industria 4.0, cuyo objetivo es integrar procesos automatizados, inteligencia artificial y análisis de datos para elevar la productividad, requiere un suministro eléctrico continuo y con capacidad de respuesta ante picos de demanda.
Expansión de capacidad eléctrica y energías renovables
De acuerdo con el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional, la capacidad eléctrica y los megawatts instalados crecerán de forma relevante, ya que México incorporará cerca de 29,000 megawatts (MW) de nueva capacidad entre 2025 y 2030. Esta estrategia busca atender problemas estructurales de abastecimiento, reducir fallas técnicas y modernizar la red, al tiempo que ajusta el mix energético nacional.
El plan contempla una incorporación relevante de energías renovables, almacenamiento energético y estabilidad del sistema. En ese periodo, se estima la adición de aproximadamente 19,954 MW de generación renovable y cerca de 5,000 MW en sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS). Estas tecnologías permitirán una mayor estabilidad del sistema y una mejor atención a las cargas industriales digitalizadas, especialmente en parques industriales y regiones manufactureras clave.











