El organismo advierte que hasta 135 millones de viajes podrían estar en riesgo durante 2026, como consecuencia directa de la reducción de vuelos, el cierre parcial del espacio aéreo y la menor conectividad internacional. De ese total, 116 millones corresponden a trayectos fuera de Medio Oriente, lo que evidencia el alcance global del impacto.
Uno de los principales efectos se refleja en la conectividad aérea. La región concentra cerca del 14% del tráfico mundial, por lo que cualquier interrupción afecta rutas clave entre Asia, Europa y África.
Actualmente, más de 526 mil pasajeros diarios han dejado de viajar debido a la disminución de operaciones, mientras que hubs estratégicos como Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin enfrentan interrupciones que limitan el flujo global de pasajeros.
Se suma a este escenario el encarecimiento del combustible de aviación, que representa cerca del 30% de los costos operativos de las aerolíneas. En semanas recientes, su precio se ha duplicado, presionando la rentabilidad del sector, según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo. Este incremento ya comienza a trasladarse a los consumidores mediante tarifas aéreas más elevadas, con un impacto más severo en las aerolíneas de bajo costo.
Fuente: realestatemarket.com.mx











