Durante la conferencia “Análisis del Impacto Ambiental del Nuevo Puerto de Manzanillo”, organizada por el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), especialistas coincidieron en que la infraestructura existente opera prácticamente en su límite de capacidad, lo que la convierte en un cuello de botella para el comercio exterior y para las cadenas productivas vinculadas al puerto.
Mauricio Jessurun Solomou, presidente del Consejo Directivo del CICM, señaló que el proyecto es indispensable para fortalecer la competitividad logística del país, responder al dinamismo del comercio internacional y atender la creciente presión operativa. Subrayó que ampliar la capacidad del puerto es una necesidad evidente si se busca garantizar eficiencia y continuidad en los próximos años.
El actual Puerto de Manzanillo es uno de los puntos más relevantes del Pacífico mexicano para el movimiento de mercancías. Sin embargo, la saturación de patios, accesos y vialidades ha generado impactos en la movilidad local y en los tiempos de operación, lo que afecta tanto a empresas como a la población de la zona.
Desde la perspectiva ambiental, el proyecto enfrenta retos relevantes debido a su cercanía con ecosistemas de alto valor ecológico, como la Laguna de Cuyutlán, reconocida como sitio Ramsar. No obstante, especialistas del CICM aclararon que no existe impedimento legal para llevar a cabo el nuevo puerto, siempre que cumpla con los instrumentos de regulación de uso de suelo y con el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental.
Fuente: MexicoIndustry











