Para muchas pequeñas y medianas empresas, solicitar un crédito es un paso necesario para crecer, invertir o sortear periodos complicados. Sin embargo, recibir una respuesta negativa suele interpretarse como un “no” definitivo, cuando en realidad, en la mayoría de los casos, se trata de problemas que pueden corregirse.
En México, las Pymes representan prácticamente la totalidad de las unidades económicas y son una pieza clave para el empleo y la actividad productiva. Aun así, el acceso al financiamiento formal sigue siendo uno de sus principales obstáculos, lo que limita su capacidad para expandirse o mejorar su operación.
Un rechazo no siempre es el final
Información del sistema financiero muestra que los rechazos en solicitudes de crédito empresarial son comunes. De hecho, una proporción importante de empresas ha enfrentado al menos una negativa al intentar financiarse. La buena noticia es que la mayoría de estos casos no se deben a que el negocio sea inviable, sino a errores en la forma en que se presenta la información financiera, señaló Creditaria, red de asesores profesionales en créditos hipotecarios, Pyme, automotriz, inversiones o seguros.
Los especialistas en financiamiento empresarial coinciden en que hasta ocho de cada diez rechazos están relacionados con un mal perfilamiento del solicitante, es decir, con fallas en documentos, cifras o en la explicación del proyecto, aspectos que sí pueden ajustarse.
Fuente: realestatemarket.com.mx











