Mientras millones de aficionados cuentan los días para el arranque del Mundial 2026, en las áreas de marketing y legal de las empresas se discute cómo capitalizar uno de los eventos deportivos más grandes del planeta sin exponerse a sanciones que pueden acercarse a los 29 millones de pesos.
La oportunidad es demasiado grande para ignorarla. El torneo podría atraer a más de 5,000 millones de espectadores acumulados y generar más de 10,500 millones de dólares adicionales en inversión publicitaria a nivel global, según estimaciones de WARC. Ese escaparate explica por qué incluso las marcas sin patrocinio oficial buscan formas de sumarse a la conversación.
El problema es que no todas pueden hacerlo de la misma manera.
Restricciones
A diferencia de las patrocinadoras oficiales, las marcas que no son patrocinadoras oficiales enfrentan restricciones sobre el uso de términos, imágenes y activos relacionados con el torneo. Palabras como FIFA, Copa del Mundo o Mundial 2026, así como logotipos, trofeos, mascotas o elementos gráficos asociados, forman parte de un ecosistema protegido legalmente.
Eso ha llevado a muchas compañías a explorar rutas alternas. Hablan de futbol, de pasión, de orgullo nacional o de la emoción colectiva. Sustituyen referencias directas por frases como “el evento del año”, “la gran fiesta del futbol” o “el torneo del verano”.
La práctica es conocida como ambush marketing o marketing de emboscada y consiste en aprovechar la notoriedad de un evento para generar visibilidad sin pagar los derechos de patrocinio.
«Las marcas sí pueden participar en la conversación alrededor del Mundial a través de campañas creativas, referencias generales al futbol o mensajes dirigidos a la afición, siempre que no generen confusión respecto a la existencia de una relación oficial con la FIFA o con sus patrocinadores», explica Patricia Kaim, experta en propiedad intelectual y abogada del despacho Von Wobeser y Sierra.
Fuente: expansion.mx











