La última milla se consolida como uno de los segmentos más estratégicos y desafiantes del ecosistema logístico en México.
De acuerdo con estimaciones del sector, este mercado podría superar tres mil 600 millones de dólares (mdd) hacia 2030, impulsado por una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de 7.4%, en un contexto marcado por el crecimiento del comercio electrónico y consumidores cada vez más exigentes.
Más allá de ser la etapa final de la entrega, la última milla representa el momento clave en el que el producto pasa del almacén a manos del consumidor. Aunque es un tramo corto del proceso logístico, se trata del más costoso y sensible, ya que impacta directamente en la experiencia de compra y en la confianza del usuario hacia la marca.
“La logística de última milla es mucho más que el proceso logístico final de una entrega; es el momento en el que el producto pasa del almacén a las manos del consumidor. Aunque es una etapa muy corta, es una de las más costosas y sensibles dado que impacta directamente en la experiencia de compra y en la confianza del usuario que evalúa la promesa de marca”, destacó Facundo Schinnea, cofundador y CEO de pickit.
E-commerce y nuevas expectativas del consumidor
El crecimiento de la última milla está estrechamente vinculado a la aceleración del e-commerce. De acuerdo con pickit, el consumidor digital hoy espera entregas más rápidas, opciones flexibles como el retiro en punto y modelos operativos sin fricciones, lo que obliga a las empresas a replantear sus esquemas logísticos.
Al mismo tiempo, las compañías buscan soluciones que les permitan optimizar rutas, reducir costos operativos y avanzar hacia modelos más sustentables, en un entorno regional cada vez más competitivo.
Fuente: T21











