El mercado de juguetes en México se aproxima al ciclo 2026 inmerso en una de las coyunturas más exigentes de la historia reciente.
Tras un 2025 que cerró con un avance marginal del 2%, el sector se enfrenta a una tríada de factores críticos: el estancamiento del crecimiento, el aumento estructural de los costos operativos y una metamorfosis radical en los patrones de consumo infantil.
La industria del juguete en México ante una transformación
Uno de los puntos de mayor vulnerabilidad para el sector es su estructura de suministros. Datos de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (AMIJU) revelan que más del 53% de los insumos y componentes son de origen extranjero. Esta dependencia acentúa la sensibilidad de la industria ante la volatilidad del tipo de cambio y el encarecimiento de la logística internacional.
La situación se torna más compleja con la entrada en vigor, en enero de 2026, de nuevos gravámenes a la importación de plásticos y productos terminados provenientes de regiones sin acuerdos comerciales con México. Este escenario obliga a las empresas a tomar una decisión difícil: absorber el incremento de costos sacrificando sus márgenes de utilidad o trasladar el gasto al consumidor final, lo que podría contraer aún más la demanda.
Fuente: americaretail-malls.com











