El Buen Fin 2026, que se llevará a cabo del 13 al 17 de noviembre, representa todo un reto para la logística mexicana, que no termina cuando el consumidor paga en línea ni cuando sale de una tienda con su compra.
Por el contrario, este momento marca el inicio de una carrera contrarreloj: mover inventarios, preparar pedidos, coordinar el transporte y conseguir que cada paquete llegue a su destino en el tiempo prometido.
En una temporada en la que las promociones buscan disparar las ventas, el desafío para las empresas de logística es que el incremento en los pedidos no termine por rebasar su capacidad operativa. La planeación, el personal y la última milla se convierten en piezas determinantes para que el impulso comercial no se pierda antes de llegar al consumidor.
“La capacidad logística no se improvisa en noviembre. Se diseña con anticipación, se valida con datos y se ejecuta con disciplina”, afirmó Alberto Hernández, director comercial de Onest SmartLogistics, al explicar cómo la compañía se alista para atender la demanda que se generará por El Buen Fin.
Para la edición 2026 de dicha campaña de descuentos, Onest SmartLogistics anticipa un crecimiento de 20% frente al volumen registrado durante El Buen Fin 2025. Para responder a ese escenario, ha tenido que coordinar a sus clientes y socios logísticos, así como revisar la disponibilidad de recursos para evitar que el aumento de pedidos termine por comprometer las entregas.
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