La inclusión financiera en México ha dejado de ser una narrativa de cumplimiento para convertirse en una prioridad de mercado. En el Women Economic Forum Iberoamérica 2026 (WEF), se analizó cómo la disparidad en el acceso a capital limita la competitividad del país. Elena Alti, SVP y CMO de Grupo Salinas, participó en el panel “Invertir en Mujeres no es Tendencia, es Estrategia”, en el que sostuvo que el crecimiento económico regional depende de la integración profesional y financiera de un talento diverso.
El costo de la exclusión financiera en México
El panorama estadístico actual subraya una urgencia económica: según la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), solo el 42.6% de las mujeres posee una cuenta de ahorro formal. En el sector de las MiPyMES, la brecha de financiamiento para emprendedoras supera los 4 mil millones de dólares. Ante estas cifras, Banco Azteca propone un modelo que no busca soluciones superficiales, sino un cambio estructural.
Al respecto, Alti señaló: «Parte de lo que hacemos desde Banco Azteca es entender que la diversidad y la inclusión no son moda, sino estrategias de negocio. Creo que no hay fórmulas mágicas, pero sí hay varios componentes que facilitan esta estrategia de negocio».
Metodología de escucha: de los datos a la acción
El pilar de la estrategia presentada en el WEF 2026 es la transformación de la escucha en inteligencia de negocio. La directiva enfatizó que el éxito de cualquier producto financiero para este sector depende de un diagnóstico riguroso que evite las suposiciones.
«Parte de ella es la escucha: tienes que escuchar; de esa escucha te vienen datos, un diagnóstico o insights asociados que nos llevan a continuar por esa hoja de ruta, por esa estrategia», afirmó.
Este enfoque permite que la institución identifique las barreras reales que impiden a las mujeres consolidar sus proyectos empresariales.
Prosperidad incluyente y servicios de acompañamiento
La visión de Banco Azteca, alineada al propósito de Grupo Salinas, busca generar lo que denominan prosperidad incluyente, un concepto que busca el beneficio colectivo. Alti explicó que la banca debe evolucionar hacia una oferta integral que entienda a la mujer en todas sus dimensiones.
«A nivel concreto, en el caso de Grupo Salinas, yo tengo el privilegio de trabajar en una compañía cuyo propósito es la prosperidad incluyente, que nos vaya bien a todos. Eso tiene que ver mucho con nuestra cultura corporativa», destacó.
Bajo este modelo, productos como la cuenta SOMOS integran asistencia legal, médica y psicológica, reconociendo que el éxito financiero de una mujer depende de un entorno de seguridad y salud estable.
Redes de apoyo y visibilidad profesional
Finalmente, la participación de la institución en el foro internacional concluyó con un llamado a fortalecer el liderazgo femenino a través de la colaboración. El aislamiento profesional se identificó como uno de los principales obstáculos para el crecimiento.
Alti cerró su intervención instando a las empresarias a tomar un rol activo en la demanda de espacios: «El consejo es levantar la mano; no estamos solas; no estamos solos… siempre habrá alguien dispuesto a ayudarnos. Es cuestión de todos; al día de hoy es posible».
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