La minería mexicana tiene ante sí una nueva oportunidad de transformación digital: aprovechar los datos que ya generan sus equipos, sensores y sistemas para convertirlos en decisiones capaces de mejorar la productividad de las operaciones. Como el punto de partida descansa en la información que ya existe dentro de las plantas, el verdadero desafío radica en entrelazar las distintas fuentes para que los datos lleguen a quienes toman decisiones con la velocidad necesaria para modificar el rumbo de una operación.
Para Rerison Otoni, director de Manufactura Inteligente de Stefanini Group, esta transición representa una nueva etapa para las compañías mineras.
“Si pensamos en las mineras mexicanas, muchas empresas ya tienen la automatización. Ya empezaron con todo este tema hace 10, 15 años. Entonces, ya tienen esta capa, esta fase uno, de automatización y generación de datos. El resto, ahora, en lo que se están enfocando, es conectar toda esta información que tienen estos equipos de planta, los sistemas, las áreas, y convertirla en decisiones oportunas”, explicó.
La oportunidad adquiere mayor dimensión en una industria cuyo valor de producción minero-metalúrgica alcanzó en 2025 un máximo histórico de 379 mil 290.5 millones de pesos, 21.2% más que un año antes, de acuerdo con la Cámara Minera de México (CAMIMEX), mientras que el volumen físico de producción permaneció prácticamente estable.










