De acuerdo con un reciente estudio elaborado por The Competitive Intelligence Unit (The CIU) en colaboración con la plataforma de movilidad Uber, el torneo dejará una derrama económica de 2,570 millones de dólares en las tres sedes del país.
Este impacto financiero, concentrado en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, promete generar un impulso tangible en la economía nacional, con una estimación de crecimiento del 0.13% en el Producto Interno Bruto (PIB) de México durante el periodo del torneo.
Un motor para el empleo y el sector servicios
Más allá de las cifras macroeconómicas, el Mundial 2026 destaca por su capacidad para dinamizar el mercado laboral. Se estima que la organización del evento creará alrededor de 105,000 empleos temporales, enfocados principalmente en sectores como el alojamiento, la gastronomía, el comercio y el transporte.
Este incremento en la actividad económica no es fortuito. La llegada de millones de visitantes —estimada entre 5.5 y 6.5 millones durante el torneo— obliga a una mejora en la infraestructura y los servicios locales. En este sentido, expertos señalan que el evento debe ser visto como una plataforma para fortalecer la competitividad del país y atraer inversiones que trasciendan el ámbito deportivo.











