Citigroup (Citi) ha tomado la determinación de ajustar a la baja su estimación de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano, situándolo en un modesto 1.1%.
Esta corrección no solo refleja una desaceleración en los indicadores internos, sino que expone la vulnerabilidad del país frente a un entorno global complejo e incierto.
La reducción en las expectativas de crecimiento por parte de una de las instituciones financieras más influyentes del mundo envía una señal clara a los mercados internacionales. El optimismo que impulsó los pronósticos a inicios de los ciclos fiscales previos está dando paso a una postura de marcada cautela. Evaluar los factores que llevaron a Citi a aplicar este recorte es fundamental para entender el rumbo que tomarán las inversiones, el empleo y la política monetaria en el corto y mediano plazo.
Los factores clave detrás de la desaceleración mexicana
El ajuste en la cifra de crecimiento al 1.1% no responde a un evento aislado, sino a la acumulación de diversas variables económicas que han perdido fuerza de manera simultánea. De acuerdo con los análisis de la entidad financiera, existen tres componentes críticos que están frenando el dinamismo de la segunda economía más grande de la región:
Pérdida de fuerza en el consumo interno: El gasto de los hogares mexicanos, que había sido un pilar de resiliencia en periodos anteriores, muestra signos de agotamiento. Las presiones inflacionarias prolongadas y las altas tasas de interés han mermado la capacidad de compra de las familias, ralentizando el comercio minorista y los servicios.











