¿Qué tipos de vehículos eléctricos existen en México? AMIA explica las diferencias
La electromovilidad en México avanza con un portafolio diverso de tecnologías que responden a distintos perfiles de consumo y niveles de infraestructura, señaló la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Desde híbridos convencionales hasta eléctricos de batería y modelos impulsados por hidrógeno, el mercado amplía su oferta y consolida al país como un actor relevante en la transición energética del sector automotor.
Tecnologías que impulsan la transición
Los vehículos eléctricos de batería (BEV) operan con energía almacenada en baterías recargables y no requieren combustibles fósiles para su funcionamiento. Esta tecnología representa el segmento más avanzado en términos de reducción de emisiones directas y depende de la expansión de infraestructura de carga para acelerar su adopción en el mercado nacional.
Por su parte, los eléctricos con celda de combustible de hidrógeno (FCEV) generan electricidad a bordo a partir de hidrógeno. Aunque su presencia en México es incipiente, esta tecnología forma parte de la conversación global sobre movilidad limpia y abre oportunidades para nuevas cadenas de valor vinculadas al hidrógeno verde.
Opciones híbridas amplían el mercado
En el segmento intermedio se encuentran los híbridos eléctricos (HEV), que combinan un motor eléctrico con uno de combustión interna. Esta configuración permite mejorar el rendimiento de combustible sin depender de estaciones de carga, lo que facilita su integración en mercados donde la infraestructura eléctrica aún se encuentra en expansión.
Los híbridos eléctricos enchufables (PHEV) integran ambas motorizaciones, pero permiten recargar la batería mediante conexión a la red eléctrica. Esta alternativa ofrece mayor autonomía en modo eléctrico y se adapta a consumidores que buscan reducir consumo de combustible sin modificar de forma radical sus hábitos de uso.
La AMIA destacó que cada tecnología responde a distintas necesidades y realidades de mercado. La diversificación tecnológica fortalece la competitividad de la industria automotriz en México y amplía el abanico de inversión, innovación y desarrollo productivo, en un contexto donde la movilidad limpia adquiere mayor relevancia estratégica.
Fuente: MexicoIndustry










