En un escenario global marcado por la volatilidad y la transición energética, América Latina se consolida como un terreno fértil para inversiones estratégicas en sectores clave como los commodities, las energías limpias y proyectos orientados a la demanda interna. Así lo sostiene Roberto Guzmán García, especialista mexicano en commodities e inversiones, quien destaca que la región ofrece “ventanas únicas de crecimiento si se sabe leer el momento y el sector adecuado”.
De acuerdo con datos de BBVA Research, los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia América Latina y el Caribe han mostrado resiliencia, con una clara tendencia hacia sectores que combinan rentabilidad con sostenibilidad. En 2023 y 2024, la región ha recibido un incremento relevante en capital extranjero, especialmente en países como Brasil, Chile, México, Colombia y Argentina.
“El apetito inversor se ha diversificado. Ya no solo hablamos de minería y petróleo; hoy el hidrógeno verde, la electrificación del transporte y la agricultura sostenible forman parte del radar de grandes fondos y corporaciones”, explicó el especialista mexicano.
Commodities estratégicos y transición energética
La región posee un papel clave en la producción de minerales críticos para la transición energética global. El litio, con Argentina, Chile y Bolivia a la cabeza, el cobre chileno, el níquel brasileño y el hierro mexicano, se han convertido en activos estratégicos.
Guzmán García subraya que el auge del hidrógeno verde es particularmente relevante: “Chile y Brasil tienen condiciones naturales y marcos regulatorios que los posicionan como líderes regionales en este sector emergente. Invertir ahora es adelantarse a una ola que aún no rompe del todo en los mercados internacionales”, señaló el analista.
En el plano agrícola, los commodities alimentarios siguen siendo motores de exportación y estabilizadores macroeconómicos. La soya brasileña, el maíz argentino y mexicano, así como el café colombiano, son productos con demanda sostenida en mercados como China y la Unión Europea.
Riesgos y oportunidades
El entorno internacional presenta riesgos que los inversionistas no pueden ignorar. Entre ellos, Guzmán García destaca la volatilidad de las tasas de interés globales, el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos y los cambios en las condiciones de financiamiento para economías emergentes.
“Las subidas de tasas de la Reserva Federal han encarecido el costo del capital para la región. Esto obliga a priorizar proyectos con retorno más rápido o con financiamiento local en moneda nacional, que ofrece mayor estabilidad frente a la volatilidad cambiaria”, puntualizó el especialista.
En este sentido, BBVA recomienda que una parte importante del portafolio de inversión en América Latina se concentre en activos en moneda local. Roberto Guzmán García coincide, y añade que esta estrategia “protege contra choques externos y alinea los intereses con la dinámica interna de cada país”.
Perspectiva hacia 2025
El especialista prevé que 2025 será un año de consolidación para proyectos de hidrógeno verde, expansión en infraestructura logística y nuevas alianzas público-privadas en energías limpias. “El capital inteligente se moverá hacia donde haya certidumbre regulatoria y capacidad de producción a escala”, concluyó.
Con commodities estratégicos y una transición energética en curso, América Latina se perfila como un destino clave para inversores que buscan diversificación, rentabilidad y un impacto positivo en el mediano y largo plazo.