Gabriel Gadsden defiende conciencia social como motor empresarial

Facebook
Twitter
Pinterest
Gabriel Gadsden defiende conciencia social como motor empresarial
Gabriel Gadsden defiende conciencia social como motor empresarial

La sostenibilidad ha pasado de ser un discurso a convertirse en un requisito empresarial. La sostenibilidad ya no es una tendencia, es una estrategia, y las proyecciones globales lo confirman: en 2025, los activos vinculados a métricas ESG alcanzarán los 50 billones de dólares, lo que refleja que la confianza y el capital se concentran en las empresas responsables.

Gabriel Gadsden, reconocido empresario mexicano y promotor de iniciativas sociales, enfatiza que la rentabilidad aislada carece de futuro. Según él, las compañías que no integren la dimensión humana en sus decisiones “están destinadas a quedarse fuera del juego”.

Los inversionistas y consumidores exigen coherencia

Hoy, el 78 % de los inversionistas consulta los reportes de RSE antes de invertir, mientras que el 89 % de los consumidores prefiere marcas comprometidas con causas sociales y ambientales. Este comportamiento confirma que los mercados están premiando la coherencia entre el discurso y la acción.

En México, aunque el 58 % de las empresas medianas y grandes tiene programas de RSE, solo el 21 % evalúa su impacto en comunidades vulnerables. Para Gadsden, este desfase es un área estratégica: las empresas que logren medir, comunicar y transformar su impacto serán las líderes del futuro.

De la rentabilidad al propósito

La propuesta de Gadsden es clara: evolucionar del modelo de pensamiento transaccional hacia uno relacional. Se trata de reemplazar el paradigma del “ganar-vender” por el de “legar-valor”. Esta transición exige una filosofía empresarial donde la sostenibilidad no sea un accesorio, sino el núcleo de la estrategia corporativa.

Transparencia: el nuevo valor empresarial

Los datos revelan que el 90 % de las empresas públicas ya reporta indicadores de sostenibilidad, y casi la mitad percibe un incremento directo en su valor de marca gracias a esta práctica. No es casualidad: la transparencia se ha convertido en un activo empresarial.

En México, el 85 % de los consumidores confía más en las compañías que comunican sus acciones, pero solo el 7 % considera que estas hacen lo suficiente. Para Gadsden, este contraste obliga a una nueva ética empresarial: un contrato moral basado en coherencia, responsabilidad compartida y visión a largo plazo.

El desafío para las empresas mexicanas no está únicamente en diseñar programas de RSE, sino en transformar sus cadenas de valor con un enfoque social y ambiental profundo. Como señala Gabriel Gadsden, “las organizaciones que de verdad trasciendan serán las que construyan valor medible, sostenible y humano en cada decisión”.

Noticias Relacionadas