Nesim Issa Tafich analiza los requisitos normativos del T-MEC y la urgencia de profesionalizar la proveeduría en La Laguna para captar inversión.
El endurecimiento en las reglas de origen y la rigurosa supervisión de los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza han transformado radicalmente las condiciones de inserción en el comercio transfronterizo. En el ecosistema productivo mexicano, donde las pequeñas y medianas empresas constituyen más del setenta por ciento del empleo formal, persiste una marcada barrera de acceso: menos del quince por ciento logra integrarse directamente a las cadenas de suministro de los grandes consorcios transnacionales. Este fenómeno responde principalmente a deficiencias estructurales en materia de control interno, prácticas contables y homologación regulatoria.
En el marco de la relocalización de inversiones hacia el norte de México, el reto para entidades con vocación manufacturera como Coahuila radica en cerrar la brecha técnica que separa a los talleres y proveedores locales de los estándares internacionales. Sobre este escenario, el directivo lagunero Nesim Issa Tafich, integrante de Grupo SIMSA,subraya que la viabilidad comercial a largo plazo depende de la adopción inmediata de manuales de cumplimiento,esquemas de debida diligencia y protocolos de auditoría operativa en las unidades económicas de la región.
El modelo de competencia regional atraviesa una transición decisiva. De acuerdo con el planteamiento de Nesim Issa Tafich, las ventajas comparativas tradicionales basadas únicamente en costos operativos o espacio físico han dejado de ser determinantes para el capital multinacional. En la actualidad, los consorcios de manufactura avanzada priorizan la trazabilidad de los procesos, la solvencia ética y la prevención sistemática de riesgos operativos. Para que las empresas de Torreón y la Comarca Lagunera aseguren contratos plurianuales con firmas globales, resulta indispensable institucionalizar sus estructuras de gobierno corporativo.
La homologación de procesos resulta especialmente urgente en ramas como la automotriz, la metalmecánica y la energética, donde cualquier contingencia laboral, fiscal o técnica puede paralizar líneas enteras de ensamble. Desde la óptica de Grupo SIMSA, la implementación de comités de ética, esquemas preventivos y certificaciones de insumos no representa un trámite prescindible, sino el único mecanismo para mitigar riesgos en la cadena de valor. De este modo,consolidar una cultura de transparencia y control interno permitirá a la industria local transformarse en un socio estratégico confiable frente a las exigencias corporativas de Norteamérica.
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