Durante el levantamiento de muestras que el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor realizó para llevar a cabo el Estudio de Calidad de jamones, detectó algunos productos que no son lo que parecen y se autodenominan “embutidos” y otras variantes como “embutido cárnico” “embutido cárnico cocido”, “embutido cocido de carne de cerdo y pavo”, “cocido de pavo” o “producto cárnico cocido” que constituyen un nuevo sector en el mercado fuera de toda normatividad.
Cabe destacar que el jamón se comercializa en cinco clasificaciones de acuerdo a su contenido de proteína libre de grasa, grasa y fécula que inciden directamente en su aporte nutrimental y su precio.
El de mayor consumo por su accesibilidad en el mercado es el de clasificación Comercial y el Económico, los cuales contienen un 12% y 10% de proteína libre de grasa, 10% de grasa y 10% de fécula que favorece la retención de agua.
En los supermercados y tiendas de autoservicio es común encontrar una gran variedad de marcas, calidades y precios de un solo producto.
Uno de ellos es el jamón, que por su practicidad y sabor se ha convertido en un alimento importante en la mesa de las y los mexicanos.
Ante la oferta y demanda de dicho producto, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) instruyó el desarrollo de su análisis para garantizar que las personas consumidoras adquieran productos que no representen un riesgo para su salud y economía, apegados a las disposiciones legales correspondientes.
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